Miércoles 23 de Agosto, 2017
Redacción 2017-06-25
Los Spinners, polémicos juguetes que están de moda

INVESTIGACION

Un spinner es un juguete realizado con plástico, acero u otros materiales, formado por un eje central del que salen dos, tres o más brazos, los cuales terminan en unos aros con rodamientos. Su tamaño permite tenerlo en la palma de la mano y el objetivo es hacerlo girar con los dedos. Su inventora es Catherine Hettinger. En 1993 esta ingeniera química lo desarrolló a propósito de la enfermedad neuromuscular autoinmune que padecía (Miastenia gravis), ya que no le permitía jugar con su hija. Sin embargo, por cuestiones económicas perdió la patente, por lo que la popularidad que ha alcanzado el artilugio -es uno de los juguetes más comercializados en todo el mundo y su ventas se traducen en millones de dólares- no la ha beneficiado en nada.

Spinner: un juguete sin más

La corta trayectoria del spinner hace que no existan investigaciones que analicen qué impacto tienen sobre la salud mental

En muchos países, como EE.UU. o Reino Unido, este boom ha venido propiciado por las recomendaciones de los fabricantes que lo señalan como una herramienta terapéutica excelente para disminuir el estrés, la ansiedad, la depresión, para mantenerse despierto e, incluso, para ayudar a personas con el trastorno del espectro del autismo  o con déficit de atención e hiperactividad.

No obstante, muchos especialistas ya advierten de que, por la corta trayectoria del juguete en cuestión, todavía no ha habido tiempo para estudiar sus efectos y, a día de hoy, no hay investigaciones serias que analicen qué impacto tienen sobre la salud mental, ni que arrojen ningún tipo de evidencia sobre el desarrollo cognitivo de los niños. Se cree que actúa más bien al contrario.

El spinner se ha convertido en un artilugio más al alcance de los estudiantes que interfiere en el ritmo de las clases, y que distrae, entorpece la concentración y, en consecuencia, no ayuda en el aprendizaje. Por eso, desde distintos ámbitos ya se han empezado a alzar voces en su contra y en algunos centros educativos de EE.UU. hasta se han empezado a prohibir dentro de las aulas.

Las promesas de los spinners y la evidencia sesgada

La publicidad de los spinners utiliza información sesgada para promocionarlos. Por ejemplo, se sirve de estudios que muestran que la actividad física ayuda a los pequeños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) a concentrarse; sin embargo, el dispositivo funciona solo con el movimiento de los dedos, así que no sería el mismo caso. Tampoco se ha demostrado de forma fehaciente que el uso de juguetes ayude a calmar la angustia y disminuir el estrés, tal y como se le adjudica.

El pasado mes de mayo, la Sociedad Española de Psiquiatría emitió un comunicado negando los beneficios que se le presuponen para niños con TEA o con TDAH. Celso Arango, vicepresidente de esta sociedad científica, apunta que no hay ningún estudio que avale tales aseveraciones y que se trata de un caso -como tantos- de publicidad engañosa. Asimismo, recuerda que los trastornos mentales deben abordarse con tratamientos (psicoterapéuticos, farmacológicos o en función de ensayos clínicos) regulados.

Por todo ello, no cabría considerar a este juguete como terapéutico. Es un ingenio, en principio inocuo, que se ha puesto de moda, como años antes lo habían sido el yoyó, los "tazos", las canicas o el cubo de Rubik, y querer promocionarlo como beneficioso para la salud es, como poco, una artimaña para multiplicar las ventas.

Fuente: Eroski Consumer