Miércoles 23 de Agosto, 2017
Redacción 2017-06-24
El Oftalmólogo, un médico para toda la vida

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Cambios en la visión, aparición de manchas en el campo visual, mareos y dolores de cabeza son algunas de las manifestaciones de padecimientos visuales que se pueden presentar hacia los 40 años, edad en la que es probable que ya sea demasiado tarde para un diagnóstico o inicio de tratamiento. Por eso, es importante acudir al menos una vez al año a revisión oftalmológica, a fin de prevenir complicaciones que pueden degenerar incluso en ceguera.

En México, cerca de 60% de las personas con discapacidad visual son adultos de entre 30 y 59 años (28.9%) o mayores de 60 (28.6%). En ambos casos, diferentes enfermedades están reconocidas como una de las principales causas de dicha discapacidad (48.8% y 40.4%, respectivamente). De ahí la importancia de consultar al oftalmólogo a lo largo de todos y cada uno de los momentos de vida o de acuerdo con las necesidades de pacientes con enfermedades crónico degenerativas1.

“En recién nacidos es recomendable acudir con el oftalmólogo para descartar catarata congénita o tumores. En niños en edad escolar, para determinar la necesidad de anteojos. En adolescentes y adultos sin patologías, a manera de prevención. Y en el caso de pacientes con diabetes mellitus, hipertensión arterial, lupus eritematoso o artritis reumatoide, a fin de evitar complicaciones a consecuencia de dichos padecimientos”, señala la Dra. Leonor Hernández, cirujana oftalmóloga con Alta Especialidad en retina y vítreo, miembro de la Asociación Mexicana de Retina y de la Sociedad Mexicana de Oftalmología.

Con el respaldo de hasta siete años en la carrera de medicina y hasta cuatro más en la especialidad —más cursos en alta especialidad enfocados en padecimientos específicos como glaucoma, retina, o córnea por ejemplo—, el oftalmólogo es el profesional de la salud capacitado para atender las enfermedades oculares y dar tratamiento especializado.

La visita a este especialista implica una consulta integral, que contempla un interrogatorio de antecedentes y tratamientos actuales y la exploración física oftalmológica completa, que consiste en toma de agudeza visual (con cada uno de los ojos por separado, con y sin gafas); exploración de párpados y anexos y movimientos oculares; revisión en lámpara de hendidura de conjuntiva, esclera, córnea, cámara anterior, pupila, iris y cristalino; toma de presión intraocular, y revisión de fondo de ojo bajo dilatación pupilar medicamentosa, para checar vítreo y retina. De acuerdo con esta evaluación se determina un diagnóstico y se considera la necesidad de solicitar algún estudio complementario o iniciar un tratamiento específico, y se pone fecha para la siguiente consulta.

“A fin de lograr mejores resultados —detalla la Dra. Hernández— se recomienda a los pacientes presentarse con sus anteojos. En el caso de personas que usan lentes de contacto, acudir con ellos puestos y retirarlos para realizar la exploración. Lo ideal es ir sin maquillaje para una correcta evaluación de todos los tejidos oculares y, de preferencia, acompañados por un familiar o conocido, sobre todo si se realiza dilatación pupilar, ya que el paciente verá borroso durante tres o cuatro horas”.

La vista es uno de los sentidos más preciados, por lo que conviene prevenir cualquier patología que pueda presentarse en los ojos o, en su caso, evitar complicaciones a raíz de otras enfermedades. Un niño que requiere graduación y no la utiliza puede ver comprometido su aprendizaje; un paciente con glaucoma no atendido se expone a una reducción gradual de su visión, y las personas con miopía corren mayor riesgo de desprendimiento de retina.

Por eso, reitera la Dra. Hernández, es importante acudir al menos una vez al año a revisión oftalmológica y seguir con precisión las indicaciones y tratamientos, a fin de evitar complicaciones que incluso pueden llegar a generar ceguera. Si se detectan y atienden a tiempo, un amplio porcentaje de los padecimientos oculares son prevenibles o controlables.