Miércoles 23 de Agosto, 2017
Redacción 2016-05-02
Aire acondicionado a 19º ayudaría a bajar de peso

INVESTIGACION

Una exposición frecuente del cuerpo a una temperatura moderadamente baja puede estimular que la grasa acumulada se transforme en grasa de un tipo que el cuerpo usa a modo de combustible para “quemar” calorías y mantener alta la “calefacción” corporal. Ésta es la conclusión a la que se ha llegado en un nuevo estudio.

La grasa denominada “blanca” es la típica grasa que termina acumulada alrededor de la parte media del cuerpo y otras zonas, y es el almacén de las calorías extra que absorbemos. Resulta útil cuando el acceso a la comida es inestable, pero sin esa situación, con un estilo de vida sedentario y una dieta a base de alimentos ricos en grasa y azúcar, la grasa blanca se convierte en un problema que conduce al sobrepeso y a la obesidad.

La grasa “marrón” o “parda” es la considerada como buena, porque es más fácil de gastar, gracias a que puede generar calor corporal. La grasa marrón mantiene calientes a los animales pequeños y a los bebés, y, por otro lado, los animales con grasa marrón abundante se ven protegidos contra la diabetes y la obesidad.

El equipo del Dr. Paul Lee, un endocrinólogo en el Instituto Garvan de Investigación Médica en Australia, ha completado un estudio acerca del impacto de una exposición crónica al frío sobre la regulación de la grasa en humanos.

Los estudios anteriores de Lee han mostrado que las personas con reservas amplias de grasa marrón tienden a ser delgadas y a tener bajos niveles de azúcar en sangre. Sus estudios han mostrado también, en el laboratorio, que las células humanas de grasa blanca ordinarias pueden convertirse en células de grasa marrón.

Para el nuevo estudio, se reclutaron 5 hombres sanos y se les expuso a períodos de cuatro meses de duración a una temperatura determinada (dentro del rango que podemos encontrar en los edificios de clima controlado), en un centro clínico. Llevaban a cabo sus vidas normales durante el día, y regresaban cada noche al centro, permaneciendo al menos 10 horas en una habitación de temperatura controlada.

Durante el primer mes, las habitaciones fueron mantenidas a 24 grados centígrados, una temperatura “termoneutral” ante la cual el cuerpo no tiene que trabajar para producir o perder calor.

La temperatura fue después reducida hasta los 19 grados durante el segundo mes, llevada de vuelta a los 24 grados durante el tercer mes, e incrementada hasta los 27 grados durante el cuarto.

Independientemente de la estación durante la cual se llevó a cabo el estudio, la grasa marrón se incrementaba durante el mes con la habitación a la temperatura más fría de las aplicadas, y disminuía durante el mes con la temperatura más cálida de las usadas.

El mes con la habitación a 19 grados aumentaba la grasa marrón en un porcentaje de entre el 30 y el 40 por ciento. Durante el segundo mes termoneutral a 24 grados, la grasa marrón volvió a disminuir, regresando a la cantidad típica del primer mes. En el mes a 27 grados, el volumen de grasa marrón cayó por debajo del valor del primer mes.

Entre los beneficios metabólicos de aumentar la cantidad de grasa marrón, no solo está el de perder kilos de más. También figura el de disfrutar de una mayor sensibilidad a la insulina, lo que sugiere que las personas con más grasa marrón necesitan menos insulina después de una comida para hacer bajar debidamente sus niveles de azúcar en sangre. El Dr. Lee ve interesante promover la grasa marrón en personas con diabetes, cuyos cuerpos tienen que trabajar más de lo que sería normal para reducir los niveles de azúcar después de una comida. La mejora en la sensibilidad a la insulina que acompaña al aumento de la grasa marrón podría abrir nuevos caminos en el futuro para el tratamiento de insuficiencias en el metabolismo de la glucosa.

Los resultados de este estudio se han presentado públicamente en un congreso de la Sociedad Internacional de Endocrinología (International Society of Endocrinology) y la Sociedad Endocrina (Endocrine Society), en Estados Unidos.